sábado, 17 de agosto de 2019

LLEGANDO A ACUERDOS DE PAREJA


Los acuerdos de convivencia para parejas deberían de ser parte básica de los preparativos para comenzar una vida juntos. La mayoría de los problemas que surgen en la cotidianidad parten de “supuestos” de cómo será la vida juntos.

Detalles tan pequeños como la forma de organizar la despensa, la ropa; los hábitos, la relación con la familia política, el manejo del dinero, las salidas con amigos, quién hará qué trabajo de casa, etc. A veces, incluso detalles tan pequeños como el uso del espejo del baño por las mañanas y el volumen de la música son los causantes de problemas de pareja. No porque sean pequeños son menos importantes, ya que repetidos diariamente llegan a afectar, predisponiendo a la hora de enfrentar los problemas serios de la pareja.

No es raro escuchar ¡es un desconsiderado/a!, ¡sigue haciendo las cosas sabiendo que me molesta!, etc.

La base de todo esto se encuentra en un problema mucho más serio: La mala comunicación, surgida de la falsa conceptualización del amor “Si me ama debe saber lo que me molesta”. Vamos amando al otro en el proceso de conocernos y compenetrarnos, adivinar no es posible, lo que hacemos es basarnos en lo que vamos conociendo para actuar asertivamente con nuestra pareja.


Los pilares que van sosteniendo la relación sana son los acuerdos de convivencia, la comunicación constante enriquece y forma la base sobre las que se van modificando a lo largo del tiempo. Sí, claro que se modifican con el paso del tiempo y los cambios en la vida de ambos, lo estático no funciona. Usted cambia, su vida cambia y su relación de pareja se va transformando y fortaleciendo en este proceso.


Llegar a acuerdos de convivencia implica un proceso personal de introspección, una fase de planteamiento y discusión, y finalmente la fase de regulación y cumplimiento. Y con el tiempo, máximo de un año, una revisión de los mismos. Desglosemos los pasos de estas fases:

FASE DE PERSONAL DE INSTROSPECCIÓN

 La fase de introspección es muy importante, debemos de plantearnos claramente quienes somos y lo que podemos ofrecer antes de ponernos a pedir. Reconocer que en algunas cosas somos nosotros quienes debemos modificar actitudes o comportamientos para funcionar de manera sana en pareja es parte de crecer como personas y pareja.

Muchas veces lo que pedimos al otro es lo que nosotros creemos que es lo mejor para él o ella, olvidando que no podemos guiar la vida del otro. Si usted piensa de esa manera es importante que se autoevalúe y observe las consecuencias de su forma de pensar en su relación de pareja (es un punto que suele tocarse en procesos terapéuticos de terapia de pareja).

Puntos a trabajar en esta fase: (si lo que busca es un cambio)
1.       ¿Qué acciones de mi pareja me causan alguna dificultad? Enliste
2.      ¿El objetivo de plantear el cambio es?
3.      ¿Qué beneficios traería a mi persona?
4.      ¿Qué beneficios traería a la pareja?
5.      ¿Qué beneficios le traería a él o ella como persona?

Observe si la última pregunta es la que orienta todo lo demás, porque si es así podrá usted plantear las cosas pero no podrá imponerse. El chantaje emocional o la manipulación a la larga no logran mantener los cambios en la vida de nadie, sino simplemente activan un carrusel emocional de degaste que termina destruyendo la relación.

Puntos a trabajar si lo que quiere es plantear lo que para usted es básico a la hora de convivir sanamente en pareja y  no han vivido juntos (o viven juntos pero usted no quiere plantear cambios)

1.       Manejo del dinero: Trabajaríamos mejor con un presupuesto común o asumimos cada uno gastos porcentuales. Si uno de la pareja no trabaja fuera de casa recuerde que el trabajo doméstico es trabajo y es un aporte a la economía familiar.

2.      Sexualidad: Es el área más complicada de llegar a acuerdos. No deje la sexualidad a la espontaneidad, se va a extinguir si no hace acuerdos. Es importante en esta área conocerse a sí  mismo y partir de quién es tu pareja, sea realista. Acuerde citas romántico sexuales, solo sexo sin algo emocional tampoco funciona.

3.      Límites y convivencia con la familia política: Recuerde que es la familia del otro y debe respetarla, pero la familia debe respetarlo/a usted. Equilibrar el tiempo para compartir a solas, con amigos y familia, así como tiempo de trabajo, pasatiempos, etc. es parte de ser una pareja saludable. Solamente que la familia sea realmente agresiva con usted, no se debe limitar a la pareja a estar en contacto con sus familiares, usted no es dueño del otro.

4.      Amigos: Son parte importante de la vida personal y definidamente deben de tener un espacio para compartir tanto como pareja como personalmente. Las personas no pueden vivir solamente para su pareja. Es importante el respeto a la pareja en los momentos de compartir, no es amigo aquel que incita a la bebida y  la infidelidad, ni aquellos que abusan económicamente pero debe ser una decisión personal el contacto con ellos, no puede ninguno imponerse a prohibir amistades o contactos en las redes sociales.

5.      Uso de redes sociales: No es adecuado que se comparta la misma red social como pareja, ni que tengamos las claves de ingreso a las mismas de nuestra pareja. Los like y páginas a seguir deben de acordadas en función de la comodidad  y la confianza pero por sobre todo el respeto a la persona que amamos. Utilice la fase de introspección para evaluar cómo se sentiría usted si su pareja actuara como usted desea hacerlo.

6.       Desarrollo profesional: Si bien es cierto, ser pareja es sumamente importante en nuestra vida y es una de nuestras “empresas” más importantes, el equilibrar entre nuestra pareja y nuestra vida productiva es vital. Estar realizado como persona nos permite ser una mejor pareja.

7.      Comunicación: Aprenda a discutir sin pelear, respetando el punto de vista del otro y sobretodo sus sentimientos. Recuerde que está enojado con las acciones y formas de pensar del otro pero lo sigue amando.

FASE DE PLANTEAMIENTO Y DISCUSIÓN

En este proceso de discusión no es solamente pensar en ti o en mí, es la construcción de nuestra relación, de nuestras vidas, de nuestra cotidianidad, por tanto, es importante que usted esté dispuesto a negociar y plantear su propuesta de manera asertiva.

La clave es plantearla siempre en plural: NOSOTROS. Es hora de que piense en pareja y plantearlo en esta forma implica que lo considera beneficioso para la relación no solamente para usted y el otro. El hablar en términos de nosotros hace que se perciba interés por ambos pero no basta eso, las propuestas deben de involucrar al otro.

Pregúntense:
1.       ¿Ambos estaríamos satisfechos de resolver así?
2.      ¿Lo que estoy cediendo o acordando no me obliga a dejar de ser yo?
3.      ¿No estoy obligando al otro a dejar de ser auténtico?
4.      ¿Hay equidad en lo que estamos proponiendo?
5.      ¿Son reales las propuestas, las podemos cumplir?
6.      ¿Están basadas en la realidad los acuerdos económicos y sexuales?
A nivel  personal:
a.      ¿Tengo la disposición para cumplirlo o solo estoy aceptando para no tener problemas ahorita pero no lo voy a hacer?
b.      ¿Puedo cumplir lo que estoy proponiendo y aceptando?

REGLAS DE ORO

Acuerdos que deben existir en toda pareja:
a.      “No se duerma enojado con su pareja”.
b.      No descalifique los sentimientos.
c.       El dormitorio no es un lugar para discutir, mata la sexualidad.
d.      No amenace con abandonar.
e.      Tenga siempre claro que está enojado/a con las acciones de su pareja pero que no duda de su amor por él o ella, hágaselo saber siempre

FASE DE REGULACIÓN Y CUMPLIMIENTO

Como todo en la vida el cambio es la constante, por tanto ustedes deben evaluar los acuerdos por lo menos una vez al año, y si es necesario cada vez que haya un cambio significativo en la vida de ambos o uno de los dos: cambio de trabajo, hijos, enfermedad, etc.

Se hace necesario comprender que el replanteamiento de los acuerdos hace que reflexionemos el estado de la relación, nos obliga a hacer una evaluación de nosotros mismos y de nuestra vida de pareja. Es algo sanador y transformador porque estamos dedicando tiempo y enviando el mensaje de que es importante para nuestra vida.

Nuestros abuelos decían que el amor es como una planta que hay que regar, podar y mantener en constante cuidado para que se mantenga sana y de frutos. La sabiduría popular  no estaba equivocada. Recuerde que el amor debe cuidarse y generarle una estructura donde se desarrolle.



sábado, 8 de junio de 2019

HOLA MAMÁ, HOLA PAPÁ… AHORA YA SOY UN ADULTO


El proceso de independizarse es difícil, crecer es un proceso, como tal debemos de ser conscientes que los cambios en nuestra vida son parte de ella y que lo que nos hace sufrir es la resistencia a este cambio. Muchos jóvenes se enfrentan a una realidad muy compleja cuando sus padres no aceptan que ellos ya son capaces de tomar decisiones y asumir el control de sus propias vidas. Muchas veces la resistencia al cambio viene de los padres.

Como padres se deben de aceptar los errores y aciertos de los hijos. Guiarlos, definitivamente pero ya no imponernos, ni ordenar. La resistencia a dejar libertad de decisión y acción de nuestros hijos viene de la sobreprotección que desarrollamos hacia ellos. Es tan importante y significativo entender que la sobreprotección es una forma de violencia hacia nuestra pareja y nuestros hijos.


Reconocer que se puede ser un padre y/o una madre  sobreprotectores es complicado, esa actitud se justifica con frases tales como: “estamos en una sociedad convulsa”, enlistando sus desaciertos, errores del pasado, etc. En general, se suelen volver manipuladores y chantajistas con los hijos, el punto neurálgico es convencerlos a toda costa que debe hacer lo que decidido como padre o madre que es lo correcto para la vida del hijo, en este proceso negamos las necesidades afectivas de los hijos tanto niños como adultos.



Hoy voy a centrarme en la sobreprotección-control de los hijos adultos

Nos encontramos casos de padres que colocan sobre sus hijos responsabilidades financieras de la familia y en esa área les tratan como adultos, pero en lo que es su área de relaciones afectivas o de pareja, paseos, horarios, compras, etc., deben hacer lo que sus padres dicen.
Estos padres se involucran de manera directa haciendo sentir el peso de todo lo que han hecho por él o ella en un chantaje claro y descarado pero que suele terminar haciendo sentir culpable o egoísta a los hijos.



Sí se vive en casa de los padres definitivamente hay que colaborar y contribuir tanto en las actividades domésticas como en lo financiero, pero eso no quiere decir que no puede hacer su vida y tener decisiones sobre su actividades sociales y financieras.

Cuáles son las acciones más comunes de estos padres:
1.   
        No aceptan ninguna relación de pareja de sus hijos. Absolutamente todo el que se acerca tiene un “pero”, nadie es suficientemente bueno y suelen tratar a la persona de manera fría llegando al extremo de ser malcriados. Además de rechazar cualquier intento de acercamiento positivo de la posible pareja e interpretarlo como falta de respeto.

2.      Si ya tiene pareja, suele ser desacreditada sistemáticamente frente a familiares y amigos. Incluso son objeto de bromas pesadas, silencios incómodos e incluso ser ignorados de eventos familiares.

3.      Trata de controlar todo el dinero del hijo. Usualmente se apoderan del sueldo del hijo o hija y deciden en que lo van a invertir, siempre orientado a algo de la familia o directamente de uno de los padres. De no darlo, el hijo se enfrenta a chantajes tales como: “Dimos todo por ti”, “ya no te importamos”, “para esos que no hicieron nada por ti, siempre tienes”, etc.

4.      Descalifican tus logros, otorgándose el mérito a sí mismos. Si bien es cierto que los padres colaboran a nuestra formación y que en muchos casos ayudan a pagar la carrera universitaria, también es cierto que la mayoría de estudiantes universitarios se pagan sus carreras. En ambos casos los padres deben de respetar el esfuerzo del hijo por salir adelante y permitir decidir qué quieres estudiar, valorar el trabajo en equipo que han hecho juntos. El esfuerzo conjunto es valioso, y hace sentir a ambas partes satisfechos.

5.      Padres que insultan a sus hijos o hijas si no hacen lo que ellos ordenan desprestigiándolos frente a familiares y amigos, pese a que los hijos hacen lo que pueden y dentro de las posibilidades por agradarlos JAMÁS están contentos y exigen por ser padre o madres. En muchas ocasiones encontramos hijos endeudados por cubrir exigencias. Claro que cuando es una necesidad médica todos nosotros hacemos lo que sea necesario por nuestros padres, pero no es este el caso: son personas perfectamente sanas con exigencias fuera del rango de posibilidad económica de los hijos.

6.      Padres o madres que fingen enfermedades para tener a los hijos bajo control. Son aquellos que estando en perfecto estado de salud se viven quejando de problemas físicos que milagrosamente mejoran cuando él o la hija llegan a verlos o dejan de salir para quedarse con ellos.

7.      Padres o madres que crían a sus hijos dejando claro que mientras estén vivos ellos son más importantes que sus parejas e hijos, al punto de dejar solos a estos últimos en nombre de éstos. Los padres son importantes y al llegar a la edad adulta deben de ser cuidados, valorados y  honrados por todo aquello que aportaron a nuestra vida, por supuesto que sí, pero con equilibrio. Que todos podemos ser importantes desde nuestra función en la vida del otro, no es más o menos importante son roles diferentes, y a este tipo de padre manipulador le cuesta entender. Son personas inseguras que con tal de no perder la atención total de sus hijos, desacreditan cualquier otra relación que este tenga.

¿Qué hacer ante este tipo de padre-madre?

Cuesta creer que una madre o un padre pueden manipular, y al darnos cuenta nos decepciona, nos duele, nos llena de sorpresa e incluso de rencor, pero hay que aceptar que esto ocurre y tratar de salir de ello, detenernos en resentimientos o tratar de hacerles ver lo que ocurre es lo peor que podemos hacer, jamás lo aceptaran.

·         Mantén siempre claro que estás haciendo lo mejor que puedes hacer, que ningún sobreesfuerzo es bueno. Dejar de vivir por otros solo acumula resentimientos y rencores. Que sean nuestros padres no es la excepción.

·         No olvidar que antes de ser padres son personas, y tratar de ser objetivos con respecto al tipo de persona que es nuestro padre o madre, y en algunos casos ambos.

·         Tener claro que si ya son ancianos y están enfermos de demencia senil, Alzheimer u otra enfermedad mental, ya no es nuestro padre o madre quien nos habla sino la enfermedad. Eso es difícil al principio pero ayuda a cuidar nuestra autoestima y valía. 

·         Vuelva constantemente a re-conocerse. Debe constantemente evaluarse en su desempeño en otras áreas y ver lo capaz que ha sido o está siendo en sus actividades cotidianas, compruebe que sus decisiones son adecuadas y han sido exitosas. NO se crea lo que le dicen, compruébelo.

·         Aprenda a reconocer el chantaje y el victimismo para no dejarse manejar por la culpa, la vergüenza y el remordimiento. Al principio es difícil pero cuando lo ve deja de sentirse mala persona. Y sorprendentemente los padres empiezan a tratarlo mejor, porque al poner límites aunque al principio empeore la situación, ellos terminan aceptando las cosas. Mientras usted se deja manipular ellos seguirán, pararan cuando vean que no logran su cometido.

·         Tenga claro que serán más agresivos cuando usted ponga límites pero si se mantiene la agresividad bajara, y usted podrá comenzar a tener su propia vida.

·         Trabajar en el auto concepto a partir de ese descubrimiento de quienes son y cómo actúan nuestros padres en el paso esencial para salir, la necesidad de recuperar el bienestar y la confianza en uno mismo es un proceso que implica enfrentar nuestras falsas creencias de uno mismo. Cuesta y muchas veces necesitamos ayuda profesional para hacerlo, pero comenzar por decirnos ME AMO Y ME ACEPTO A PESAR DE TODO LO QUE ME HAN DICHO es un gran comienzo.

miércoles, 29 de mayo de 2019

DEJAR DE PENSARTE…


Este tema lo solicitaron varias personas cuando pedí que compartieran las temáticas que les interesaban. Observe que ese tema fue requerido varias veces, aunque ya he escrito sobre el mismo trataré de ser puntual en los puntos que abordaré y que son objeto de dudas. 

Es realmente un mito que uno u otro género olvida más rápido o se repone antes de una relación, lo que sí es cierto es que la actitud  ante el rompimiento de la relación o al alejamiento del otro es la clave para sanar y seguir la vida de la manera más funcional.
Las acciones comunes en ellos son:

1.       DEJE DE REVISAR CHAT Y FOTOS: recordar en volver a vivir, así que aléjese de todo aquello que esté lleno de recuerdos, releer lo que escribieron en los mejores momentos solamente incrementa los sentimientos de perdida y vacío. Ver y ver fotos de los mejores momentos durante horas solamente produce más dolor y sentimientos de traición, abandono y daño. Ninguna de las emociones vinculadas a estas acciones ayuda a sanar y mucho menos todos los pensamientos que “rebotan” durante horas dejándonos exhaustos física y emocionalmente.

2.       DEJE DE SEGUIRLO EN REDES SOCIALES: Es sumamente importante no saber nada de la persona que se aleja de nuestra vida. Cuando acabamos de terminar una relación solemos estar aun elaborando los motivos y buscamos pistas en todo. Por nuestra salud mental lo mejor es no saber nada. Solicitarle a las personas en común que no nos comenten sobre la otra persona. Eso nos da tiempo de hacer evaluaciones objetivas y al mismo tiempo nos da el espacio para trabajar nuestro dolor, para que cuando volvamos a ver a esa persona nuestros sentimientos y pensamientos ya estén limpios de lo que ocurrió.



3.      RESPETE SUS EMOCIONES: ¡No reprima lo que siente! Dese el tiempo para sanar y el permiso para sentir. Es normal sentir enojo, temor, cansancio, tristeza y confusión. Debe respetar su propio ciclo, no se compare con la forma en que los demás sintieron o pensaron ya que cada relación es única y totalmente diferente a las demás. Lo que sintió su amiga/o no es lo que usted siente y como llevaron el duelo sus amigos no lo sanará a usted. Hombres y mujeres llevamos diferentes procesos de sanación de duelo por ruptura amorosa: quítese los clichés, hombres y mujeres sentimos solo que la sociedad nos orienta a expresarlo diferente, pero es doloroso para ambas partes.

4.      CUIDE DE SI MISMO:   Esa parte es tan difícil de llevar a cabo, es importante tener claro que aunque los demás nos apoyen a nosotros nos corresponde tomar las decisiones de dejarnos ayudar. Trate de descansar lo suficiente, reduzcas aquello que lo estresa o mantiene ansioso, comuníquese con sus amigos, procure comer aunque no tenga hambre. Y evite a toda costa ingerir alcohol y tomar drogas. El alcohol es una droga depresora, no lo hará sentir mejor, sino peor.

5.       NO HAGA NOVELAS MENTALES: Aunque es parte de lo anterior, lo menciono por aparte porque cuesta tanto hacerlo, la tendencia a buscar explicaciones a lo ocurrido nos lleva a elaborar posibles escenarios, que terminan siendo totalmente fuera de realidad, usualmente sin posibilidades reales de que ocurran pero seguimos en la misma dándoles pensamiento cada vez que sea posible, y sobretodo antes de dormir.
Aceptar que nunca tendremos una explicación satisfactoria es parte del duelo, no es posible porque lo que queremos escuchar no suele ser posible porque no pasó así o bien el otro no va a dar jamás explicaciones. Es difícil, sí, muy difícil pero es parte importante de sanar. Acepte que las cosas terminaron y que son así, y que no hay poder humano que cambie eso. Mantener esperanza de cambio de la otra persona solamente nos hace  presa fácil de personas que nos dañaron, nos dañan y nos seguirán dañando si lo permitimos.   



6.      ACEPTE APOYO DE LOS DEMÁS: Recibir apoyo requiere humildad y a veces nos es difícil cuando nos sentimos mal creer que alguien va a entendernos, usualmente nos entiende, aunque la relación sea única y no lo dimensionen a cabalidad, la mayoría comprendemos que es un dolor muy intenso. Que otro nos escuche sin cuestionarnos, que nos hagan sentir que están ahí para escuchar y apoyar es parte importante para irnos sintiendo mejor. Si usted siente que esas conversaciones y apoyos no son suficientes evalúe en buscar ayuda.

7.      REORDENE SU RUTINA: Cuando tenemos una relación usualmente construimos una rutina en torno a ella o él, es importante que a la brevedad usted establezca nuevas actividades lejanas a las que vivía cotidianamente. Las actividades deben de gustarle a usted y de ser posible compartirlas con personas positivas y llenas de energía. Si no hay con quien compartirlas de sus conocidos, comience a hacerlas solo o sola con el tiempo verá que logra nuevas amistades y se siente mejor. Cambie lo antes posibles sus actividades y guarde aquellas cosas que le recuerden a su ex pareja en los lugares tales como dormitorio, escritorio, etc. No es que este borrando la experiencia es simplemente que tiene claro que ya es pasado.



Tengo completamente claro que estos tips no son suficientes si lo que ha vivido es una relación de abuso de pareja en cualquiera de sus manifestaciones. Amar es maravilloso, pero cuando nuestra pareja o nosotros mismos confundimos el amor con apego el sufrimiento llega a nuestras vidas. Sí se puede salir de esa situación y aprender que el amor es algo maravilloso y muchas veces tiene efecto terapéutico en nuestra vida.



sábado, 11 de mayo de 2019

CUANDO MUERE UN SER QUERIDO


Cuando empecé a escribir sobre este tema no era personal, hoy sí  lo es. Con menos de 4 meses de diferencia murieron mis padres. Me vi en la necesidad de trabajar mi propio proceso de duelo, ya había llevado la pérdida de salud, el divorcio, etc. Y me di cuenta lo difícil que es volver a la normalidad, ya  que la normalidad que conocía antes ya no existe. Debía construir una nueva normalidad en mi vida. Para ello, comencé a hacer un trabajo de duelo personal y lleno de momentos dolorosos, alegres, frustrantes, etc. Y al mismo tiempo, haciendo una evaluación de lo vivido… Les comparto ahora algo que me ha ayudado a sanar a lo largo de los años con mis procesos de salud y ahora con la muerte de mis padres: EL RITUAL DE DESPEDIDA.







Hay definitivamente variedad de rituales de despedida, y cada uno elige aquel acto simbólico que le permita sentirse cómodo y auténtico. La finalidad de estos es que podamos despedirnos de la persona que amamos, clarificarnos y liberarnos de aquellas emociones, pensamientos y sentimientos que no nos permiten salir adelante. Si bien es cierto lo mejor es hacerlo apoyado con un psicólogo, hay algunos puntos que nos pueden ayudar para decidir si necesitamos ir a terapia o no por nuestro duelo, estos rituales no sustituyen en ningún momento un proceso terapéutico y no son suficiente para duelos complicados como una desaparición o una muerte violenta, pero nos ayudan a darnos valor para buscar ayuda cuando tanto la necesitamos.

Los rituales de despedida se construyen en tres fases:

Fase uno: Preparación

En esta fase se define lo que vamos a hacer para despedirnos: algunos van al mar y sueltan linternas del cielo, otros irán a la montaña o al campo a plantar un árbol o flores, otros se irán a hacer el viaje que siempre quiso hacer con el otro, etc. Cada uno decide lo que le dará paz. En este momento muchos sentimientos están dentro de nosotros, nos viene una profunda sensación de dolor, rencor, culpa, amor, etc. Hacia la persona que se fue y es importante en este momento tener claro que no es momento de hacer el ritual sino enfrentar lo que sentimos y aceptarlo.

Todos nosotros tenemos enojo porque la persona que amamos se fue, aunque racionalmente comprendamos las cosas y sepamos qué era lo mejor  para él o ella, nos enoja que ya no esté.  Ese sentimiento es normal, no es que uno sea egoísta, simplemente lo o la extrañamos. La mezcla de sentimientos positivos y negativos es parte de nuestro duelo. Amamos a la persona pero estamos claros de sus características, idealizarlos porque ya no están solamente nos complica aún más sanar nuestra pérdida.

En estos momentos es bueno tener a alguien con quien hablar que no nos juzgue, ni cuestione, alguien que simplemente nos escuche y acepte nuestros sentimientos. (Si usted quiere ayudar a un amigo o pariente que pasa por estos momentos, ser un “escuchador” con estas características es una verdadera bendición del universo).

Todo lo que ocurre alrededor de nuestra pérdida debe ser incluido en nuestro proceso de preparación: usualmente al fallecer una persona uno espera la comprensión y el apoyo de todos, y una unión familiar “ideal” que no suele ocurrir. Eso hace que nuestro duelo incluya dolor y resentimiento hacia otros por no ser lo que esperábamos o cuando menos lo socialmente esperado. Esta parte es la que con mayor frecuencia complica las cosas y no deja sanar.

Vivir el duelo no es solo por el fallecimiento del ser querido, es también la pérdida irreparable de relaciones familiares, sociales e incluso un violento cambio en la forma de ver la vida, la familia, incluso el amor de pareja. Las personas reaccionamos diferente al duelo, quienes somos y lo que somos se refleja en las acciones que realizamos a este momento. No espere finales de cuentos de hadas para relaciones que nunca han sido positivas.

En estos momentos evalúe todo lo relacionado con la persona fallecida, desde las finanzas hasta su situación emocional con él o ella, desde el pasado y en este momento. Muchas veces obviamos todo lo que está pasando en el área financiera por el dolor, pero a la larga esto se puede volver un problema en nuestra vida; clarifique sus finanzas para tomar decisiones cuando este más tranquilo, decisiones impulsivas o motivadas por las emociones del momento afectan a mediano y largo plazo. Calmarse para tomar decisiones con la cabeza fría es sumamente protector de nuestra salud mental.

Esta parte del proceso puede llevarle varios días, sus emociones y sentimientos se agolparan y si usted siente que la ira o el dolor son inmanejables busque ayuda especializada, pero también escuche a sus personas cercanas: a veces creemos manejarlos pero los demás están viviendo las consecuencias de nuestro mal manejo, escuchar a los que amamos y nos expresan con dolor o con miedo como estamos de mal es un buen termómetro para la decisión de apoyo psicológico.

Fase dos: Organización del ritual

Desde decidir si lo haremos privado o necesitamos la compañía de alguna o algunas personas, esto es importante para que sintamos la libertad de actuar.
¿Qué tipo de ritual de despedida queremos hacer? desde llenar una bolsa con cosas simbólicas y quemarlas, escribir una carta y lanzarla al mar, ir al cementerio y soltar una linterna del cielo, estallar globos, ir al mar a llorar, quemar una carta, etc. Usted decide lo que más le “llame la atención”, al final esto es un soltar una parte de su vida con la persona fallecida.

Preparar el acto, en este punto lo mejor es ver si al pensar en el ritual nuestros sentimientos están ordenados y aunque intensos estamos listos para reemprender la vida. Esta es la finalidad del ritual: agradecer y dejar ir...

Este es un punto de evaluación importante para avanzar en este paso de ejecución o expresar no estoy listo: ¿siente agradecimiento por las lecciones de vida que aprendió con esa persona?, ¿ya no siente ira o resentimiento?, ¿ya acepto que el otro está mejor y descansa?, si sus respuestas son no, definitivamente no es hora de actuar. Muchas veces en este punto las personas solemos detenernos meses, porque el dolor, la cólera, el apego, son intensos y tan poderosos que frenan nuestra vida. El temor a seguir sin la persona, ser felices, reír, disfrutar es interpretado por nosotros como un acto de traición, y no es así, al contrario es definitivamente honrar la vida del otro y sobretodo la nuestra.


Si usted está lleno de odio y rencor la ayuda terapéutica se hace indispensable, ya que estos sentimientos son los más paralizantes para seguir adelante con una vida saludable.

El apego es el otro problema que suele paralizarnos, creer que no se puede vivir sin el otro nos enferma no solamente el cuerpo sino también la mente. Si podemos, pero es difícil, doloroso y muchas veces son sentimientos de soledad, pero podemos. En esta fase el aprender que el otro quiere que vivamos y seamos plenos es parte de crecer, y aprender que merecemos una vida.

Si usted en esta fase, contrario a lo anterior, vivencia culpa su proceso implicara perdonarse y liberarse de esa culpa. Evalúe objetivamente las condiciones de vida y sus posibilidades reales, a veces nos culpamos por no hacer pero al evaluar nos damos cuenta que hicimos y que hicimos lo que podíamos, no se puede hacer todo, aceptar nuestros límites humanos es vital en el proceso. Si usted al evaluar se da cuenta que pudo haber hecho y no hizo el perdón a si mismo será más complejo y largo pero necesitará hacerlo para seguir adelante. (Este tema lo han pedido para una entrada del blog, así que hablaré de este proceso próximamente).

Fase tres: Ejecutar el ritual

Cuando se sienta que aún con dolor no tiene sentimientos negativos vinculados a la persona fallecida haga su ritual. Llorará, dirá algunas cosas que tienen que ver con la gratitud y el amor y podrá comenzar a procesar diferente el duelo… NO fingirá estar bien, estará con sus altas y bajas pero irá sanando e integrándose a la cotidianidad.

Los rituales no son milagrosos procesos en los cuales usted dejará el duelo atrás, al contrario, lo ayudarán a procesar el duelo de una manera más saludable para usted y los que están a su alrededor. Insisto, no sustituyen la terapia y mucho menos son los rituales de despedida terapéuticos.

Este proceso que les explicó hoy es simplemente un paso para comenzar a sanar, el duelo es inevitable y lo mejor es vivirlo  plenamente por amor a nosotros mismos.