Los acuerdos de convivencia para parejas deberían de ser parte
básica de los preparativos para comenzar una vida juntos. La mayoría de los
problemas que surgen en la cotidianidad parten de “supuestos” de cómo será la
vida juntos.
Detalles tan pequeños como la forma de organizar la despensa,
la ropa; los hábitos, la relación con la familia política, el manejo del
dinero, las salidas con amigos, quién hará qué trabajo de casa, etc. A veces,
incluso detalles tan pequeños como el uso del espejo del baño por las mañanas y
el volumen de la música son los causantes de problemas de pareja. No porque
sean pequeños son menos importantes, ya que repetidos diariamente llegan a
afectar, predisponiendo a la hora de enfrentar los problemas serios de la
pareja.
No es raro escuchar ¡es un desconsiderado/a!, ¡sigue haciendo
las cosas sabiendo que me molesta!, etc.
La base de todo esto se encuentra en un problema mucho más
serio: La mala comunicación, surgida de la falsa conceptualización del amor “Si
me ama debe saber lo que me molesta”. Vamos amando al otro en el proceso de
conocernos y compenetrarnos, adivinar no es posible, lo que hacemos es basarnos
en lo que vamos conociendo para actuar asertivamente con nuestra pareja.
Los pilares que van sosteniendo la relación sana son los
acuerdos de convivencia, la comunicación constante enriquece y forma la base
sobre las que se van modificando a lo largo del tiempo. Sí, claro que se
modifican con el paso del tiempo y los cambios en la vida de ambos, lo estático
no funciona. Usted cambia, su vida cambia y su relación de pareja se va
transformando y fortaleciendo en este proceso.
Llegar a acuerdos de convivencia implica un proceso personal
de introspección, una fase de planteamiento y discusión, y finalmente la fase
de regulación y cumplimiento. Y con el tiempo, máximo de un año, una revisión
de los mismos. Desglosemos los pasos de estas fases:
FASE DE PERSONAL DE
INSTROSPECCIÓN
La fase de
introspección es muy importante, debemos de plantearnos claramente quienes
somos y lo que podemos ofrecer antes de ponernos a pedir. Reconocer que en
algunas cosas somos nosotros quienes debemos modificar actitudes o
comportamientos para funcionar de manera sana en pareja es parte de crecer como
personas y pareja.
Muchas veces lo que pedimos al otro es lo que nosotros creemos
que es lo mejor para él o ella, olvidando que no podemos guiar la vida del
otro. Si usted piensa de esa manera es importante que se autoevalúe y observe
las consecuencias de su forma de pensar en su relación de pareja (es un punto
que suele tocarse en procesos terapéuticos de terapia de pareja).
Puntos a trabajar en esta fase: (si lo que busca es un cambio)
1.
¿Qué acciones de mi pareja
me causan alguna dificultad? Enliste
2.
¿El objetivo de plantear
el cambio es?
3.
¿Qué beneficios traería a
mi persona?
4.
¿Qué beneficios traería a
la pareja?
5.
¿Qué beneficios le traería
a él o ella como persona?
Observe si la última pregunta es la que orienta todo lo demás,
porque si es así podrá usted plantear las cosas pero no podrá imponerse. El
chantaje emocional o la manipulación a la larga no logran mantener los cambios
en la vida de nadie, sino simplemente activan un carrusel emocional de degaste
que termina destruyendo la relación.
Puntos a trabajar si lo que quiere es plantear lo que para
usted es básico a la hora de convivir sanamente en pareja y no han vivido juntos (o viven juntos pero
usted no quiere plantear cambios)
1.
Manejo del dinero:
Trabajaríamos mejor con un presupuesto común o asumimos cada uno gastos porcentuales.
Si uno de la pareja no trabaja fuera de casa recuerde que el trabajo doméstico
es trabajo y es un aporte a la economía familiar.
2.
Sexualidad: Es el área más
complicada de llegar a acuerdos. No deje la sexualidad a la espontaneidad, se
va a extinguir si no hace acuerdos. Es importante en esta área conocerse a
sí mismo y partir de quién es tu pareja,
sea realista. Acuerde citas romántico sexuales, solo sexo sin algo emocional
tampoco funciona.
3.
Límites y convivencia con
la familia política: Recuerde que es la familia del otro y debe respetarla,
pero la familia debe respetarlo/a usted. Equilibrar el tiempo para compartir a
solas, con amigos y familia, así como tiempo de trabajo, pasatiempos, etc. es
parte de ser una pareja saludable. Solamente que la familia sea realmente
agresiva con usted, no se debe limitar a la pareja a estar en contacto con sus
familiares, usted no es dueño del otro.
4.
Amigos: Son parte
importante de la vida personal y definidamente deben de tener un espacio para
compartir tanto como pareja como personalmente. Las personas no pueden vivir
solamente para su pareja. Es importante el respeto a la pareja en los momentos
de compartir, no es amigo aquel que incita a la bebida y la infidelidad, ni aquellos que abusan
económicamente pero debe ser una decisión personal el contacto con ellos, no
puede ninguno imponerse a prohibir amistades o contactos en las redes sociales.
5.
Uso de redes sociales: No
es adecuado que se comparta la misma red social como pareja, ni que tengamos
las claves de ingreso a las mismas de nuestra pareja. Los like y páginas a
seguir deben de acordadas en función de la comodidad y la confianza pero por sobre todo el respeto
a la persona que amamos. Utilice la fase de introspección para evaluar cómo se
sentiría usted si su pareja actuara como usted desea hacerlo.
6.
Desarrollo profesional: Si bien es cierto, ser
pareja es sumamente importante en nuestra vida y es una de nuestras “empresas”
más importantes, el equilibrar entre nuestra pareja y nuestra vida productiva
es vital. Estar realizado como persona nos permite ser una mejor pareja.
7.
Comunicación: Aprenda a
discutir sin pelear, respetando el punto de vista del otro y sobretodo sus
sentimientos. Recuerde que está enojado con las acciones y formas de pensar del
otro pero lo sigue amando.
FASE DE PLANTEAMIENTO Y
DISCUSIÓN
En este proceso de discusión no es solamente pensar en ti o en
mí, es la construcción de nuestra relación, de nuestras vidas, de nuestra
cotidianidad, por tanto, es importante que usted esté dispuesto a negociar y
plantear su propuesta de manera asertiva.
La clave es plantearla siempre en plural: NOSOTROS. Es hora de
que piense en pareja y plantearlo en esta forma implica que lo considera
beneficioso para la relación no solamente para usted y el otro. El hablar en
términos de nosotros hace que se perciba interés por ambos pero no basta eso,
las propuestas deben de involucrar al otro.
Pregúntense:
1.
¿Ambos estaríamos satisfechos
de resolver así?
2.
¿Lo que estoy cediendo o
acordando no me obliga a dejar de ser yo?
3.
¿No estoy obligando al
otro a dejar de ser auténtico?
4.
¿Hay equidad en lo que
estamos proponiendo?
5.
¿Son reales las
propuestas, las podemos cumplir?
6.
¿Están basadas en la
realidad los acuerdos económicos y sexuales?
A nivel personal:
a.
¿Tengo la disposición para
cumplirlo o solo estoy aceptando para no tener problemas ahorita pero no lo voy
a hacer?
b.
¿Puedo cumplir lo que
estoy proponiendo y aceptando?
REGLAS DE ORO
Acuerdos que deben existir en toda pareja:
a.
“No se duerma enojado con
su pareja”.
b.
No descalifique los
sentimientos.
c.
El dormitorio no es un
lugar para discutir, mata la sexualidad.
d.
No amenace con abandonar.
e.
Tenga siempre claro que
está enojado/a con las acciones de su pareja pero que no duda de su amor por él
o ella, hágaselo saber siempre
FASE DE REGULACIÓN Y CUMPLIMIENTO
Como todo en la vida el cambio es la constante, por tanto
ustedes deben evaluar los acuerdos por lo menos una vez al año, y si es
necesario cada vez que haya un cambio significativo en la vida de ambos o uno
de los dos: cambio de trabajo, hijos, enfermedad, etc.
Se hace necesario comprender que el replanteamiento de los
acuerdos hace que reflexionemos el estado de la relación, nos obliga a hacer una
evaluación de nosotros mismos y de nuestra vida de pareja. Es algo sanador y
transformador porque estamos dedicando tiempo y enviando el mensaje de que es
importante para nuestra vida.
Nuestros abuelos decían que el amor es como una planta que hay
que regar, podar y mantener en constante cuidado para que se mantenga sana y de
frutos. La sabiduría popular no estaba
equivocada. Recuerde que el amor debe cuidarse y generarle una estructura donde
se desarrolle.










