sábado, 17 de agosto de 2019

LLEGANDO A ACUERDOS DE PAREJA


Los acuerdos de convivencia para parejas deberían de ser parte básica de los preparativos para comenzar una vida juntos. La mayoría de los problemas que surgen en la cotidianidad parten de “supuestos” de cómo será la vida juntos.

Detalles tan pequeños como la forma de organizar la despensa, la ropa; los hábitos, la relación con la familia política, el manejo del dinero, las salidas con amigos, quién hará qué trabajo de casa, etc. A veces, incluso detalles tan pequeños como el uso del espejo del baño por las mañanas y el volumen de la música son los causantes de problemas de pareja. No porque sean pequeños son menos importantes, ya que repetidos diariamente llegan a afectar, predisponiendo a la hora de enfrentar los problemas serios de la pareja.

No es raro escuchar ¡es un desconsiderado/a!, ¡sigue haciendo las cosas sabiendo que me molesta!, etc.

La base de todo esto se encuentra en un problema mucho más serio: La mala comunicación, surgida de la falsa conceptualización del amor “Si me ama debe saber lo que me molesta”. Vamos amando al otro en el proceso de conocernos y compenetrarnos, adivinar no es posible, lo que hacemos es basarnos en lo que vamos conociendo para actuar asertivamente con nuestra pareja.


Los pilares que van sosteniendo la relación sana son los acuerdos de convivencia, la comunicación constante enriquece y forma la base sobre las que se van modificando a lo largo del tiempo. Sí, claro que se modifican con el paso del tiempo y los cambios en la vida de ambos, lo estático no funciona. Usted cambia, su vida cambia y su relación de pareja se va transformando y fortaleciendo en este proceso.


Llegar a acuerdos de convivencia implica un proceso personal de introspección, una fase de planteamiento y discusión, y finalmente la fase de regulación y cumplimiento. Y con el tiempo, máximo de un año, una revisión de los mismos. Desglosemos los pasos de estas fases:

FASE DE PERSONAL DE INSTROSPECCIÓN

 La fase de introspección es muy importante, debemos de plantearnos claramente quienes somos y lo que podemos ofrecer antes de ponernos a pedir. Reconocer que en algunas cosas somos nosotros quienes debemos modificar actitudes o comportamientos para funcionar de manera sana en pareja es parte de crecer como personas y pareja.

Muchas veces lo que pedimos al otro es lo que nosotros creemos que es lo mejor para él o ella, olvidando que no podemos guiar la vida del otro. Si usted piensa de esa manera es importante que se autoevalúe y observe las consecuencias de su forma de pensar en su relación de pareja (es un punto que suele tocarse en procesos terapéuticos de terapia de pareja).

Puntos a trabajar en esta fase: (si lo que busca es un cambio)
1.       ¿Qué acciones de mi pareja me causan alguna dificultad? Enliste
2.      ¿El objetivo de plantear el cambio es?
3.      ¿Qué beneficios traería a mi persona?
4.      ¿Qué beneficios traería a la pareja?
5.      ¿Qué beneficios le traería a él o ella como persona?

Observe si la última pregunta es la que orienta todo lo demás, porque si es así podrá usted plantear las cosas pero no podrá imponerse. El chantaje emocional o la manipulación a la larga no logran mantener los cambios en la vida de nadie, sino simplemente activan un carrusel emocional de degaste que termina destruyendo la relación.

Puntos a trabajar si lo que quiere es plantear lo que para usted es básico a la hora de convivir sanamente en pareja y  no han vivido juntos (o viven juntos pero usted no quiere plantear cambios)

1.       Manejo del dinero: Trabajaríamos mejor con un presupuesto común o asumimos cada uno gastos porcentuales. Si uno de la pareja no trabaja fuera de casa recuerde que el trabajo doméstico es trabajo y es un aporte a la economía familiar.

2.      Sexualidad: Es el área más complicada de llegar a acuerdos. No deje la sexualidad a la espontaneidad, se va a extinguir si no hace acuerdos. Es importante en esta área conocerse a sí  mismo y partir de quién es tu pareja, sea realista. Acuerde citas romántico sexuales, solo sexo sin algo emocional tampoco funciona.

3.      Límites y convivencia con la familia política: Recuerde que es la familia del otro y debe respetarla, pero la familia debe respetarlo/a usted. Equilibrar el tiempo para compartir a solas, con amigos y familia, así como tiempo de trabajo, pasatiempos, etc. es parte de ser una pareja saludable. Solamente que la familia sea realmente agresiva con usted, no se debe limitar a la pareja a estar en contacto con sus familiares, usted no es dueño del otro.

4.      Amigos: Son parte importante de la vida personal y definidamente deben de tener un espacio para compartir tanto como pareja como personalmente. Las personas no pueden vivir solamente para su pareja. Es importante el respeto a la pareja en los momentos de compartir, no es amigo aquel que incita a la bebida y  la infidelidad, ni aquellos que abusan económicamente pero debe ser una decisión personal el contacto con ellos, no puede ninguno imponerse a prohibir amistades o contactos en las redes sociales.

5.      Uso de redes sociales: No es adecuado que se comparta la misma red social como pareja, ni que tengamos las claves de ingreso a las mismas de nuestra pareja. Los like y páginas a seguir deben de acordadas en función de la comodidad  y la confianza pero por sobre todo el respeto a la persona que amamos. Utilice la fase de introspección para evaluar cómo se sentiría usted si su pareja actuara como usted desea hacerlo.

6.       Desarrollo profesional: Si bien es cierto, ser pareja es sumamente importante en nuestra vida y es una de nuestras “empresas” más importantes, el equilibrar entre nuestra pareja y nuestra vida productiva es vital. Estar realizado como persona nos permite ser una mejor pareja.

7.      Comunicación: Aprenda a discutir sin pelear, respetando el punto de vista del otro y sobretodo sus sentimientos. Recuerde que está enojado con las acciones y formas de pensar del otro pero lo sigue amando.

FASE DE PLANTEAMIENTO Y DISCUSIÓN

En este proceso de discusión no es solamente pensar en ti o en mí, es la construcción de nuestra relación, de nuestras vidas, de nuestra cotidianidad, por tanto, es importante que usted esté dispuesto a negociar y plantear su propuesta de manera asertiva.

La clave es plantearla siempre en plural: NOSOTROS. Es hora de que piense en pareja y plantearlo en esta forma implica que lo considera beneficioso para la relación no solamente para usted y el otro. El hablar en términos de nosotros hace que se perciba interés por ambos pero no basta eso, las propuestas deben de involucrar al otro.

Pregúntense:
1.       ¿Ambos estaríamos satisfechos de resolver así?
2.      ¿Lo que estoy cediendo o acordando no me obliga a dejar de ser yo?
3.      ¿No estoy obligando al otro a dejar de ser auténtico?
4.      ¿Hay equidad en lo que estamos proponiendo?
5.      ¿Son reales las propuestas, las podemos cumplir?
6.      ¿Están basadas en la realidad los acuerdos económicos y sexuales?
A nivel  personal:
a.      ¿Tengo la disposición para cumplirlo o solo estoy aceptando para no tener problemas ahorita pero no lo voy a hacer?
b.      ¿Puedo cumplir lo que estoy proponiendo y aceptando?

REGLAS DE ORO

Acuerdos que deben existir en toda pareja:
a.      “No se duerma enojado con su pareja”.
b.      No descalifique los sentimientos.
c.       El dormitorio no es un lugar para discutir, mata la sexualidad.
d.      No amenace con abandonar.
e.      Tenga siempre claro que está enojado/a con las acciones de su pareja pero que no duda de su amor por él o ella, hágaselo saber siempre

FASE DE REGULACIÓN Y CUMPLIMIENTO

Como todo en la vida el cambio es la constante, por tanto ustedes deben evaluar los acuerdos por lo menos una vez al año, y si es necesario cada vez que haya un cambio significativo en la vida de ambos o uno de los dos: cambio de trabajo, hijos, enfermedad, etc.

Se hace necesario comprender que el replanteamiento de los acuerdos hace que reflexionemos el estado de la relación, nos obliga a hacer una evaluación de nosotros mismos y de nuestra vida de pareja. Es algo sanador y transformador porque estamos dedicando tiempo y enviando el mensaje de que es importante para nuestra vida.

Nuestros abuelos decían que el amor es como una planta que hay que regar, podar y mantener en constante cuidado para que se mantenga sana y de frutos. La sabiduría popular  no estaba equivocada. Recuerde que el amor debe cuidarse y generarle una estructura donde se desarrolle.



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