El proceso de independizarse es difícil, crecer es un
proceso, como tal debemos de ser conscientes que los cambios en nuestra vida
son parte de ella y que lo que nos hace sufrir es la resistencia a este cambio.
Muchos jóvenes se enfrentan a una realidad muy compleja cuando sus padres no
aceptan que ellos ya son capaces de tomar decisiones y asumir el control de sus
propias vidas. Muchas veces la resistencia al cambio viene de los padres.
Como padres se deben de aceptar los errores y aciertos de
los hijos. Guiarlos, definitivamente pero ya no imponernos, ni ordenar. La
resistencia a dejar libertad de decisión y acción de nuestros hijos viene de la
sobreprotección que desarrollamos hacia ellos. Es tan importante y
significativo entender que la sobreprotección es una forma de violencia hacia
nuestra pareja y nuestros hijos.
Reconocer que se puede ser un padre y/o una madre sobreprotectores es complicado, esa actitud
se justifica con frases tales como: “estamos en una sociedad convulsa”, enlistando
sus desaciertos, errores del pasado, etc. En general, se suelen volver
manipuladores y chantajistas con los hijos, el punto neurálgico es convencerlos
a toda costa que debe hacer lo que decidido como padre o madre que es lo
correcto para la vida del hijo, en este proceso negamos las necesidades afectivas
de los hijos tanto niños como adultos.
Hoy voy a centrarme en la sobreprotección-control de los
hijos adultos
Nos encontramos casos de padres que colocan sobre sus hijos
responsabilidades financieras de la familia y en esa área les tratan como
adultos, pero en lo que es su área de relaciones afectivas o de pareja, paseos,
horarios, compras, etc., deben hacer lo que sus padres dicen.
Estos padres se involucran de manera directa haciendo sentir
el peso de todo lo que han hecho por él o ella en un chantaje claro y descarado
pero que suele terminar haciendo sentir culpable o egoísta a los hijos.
Sí se vive en casa de los padres definitivamente hay que
colaborar y contribuir tanto en las actividades domésticas como en lo
financiero, pero eso no quiere decir que no puede hacer su vida y tener
decisiones sobre su actividades sociales y financieras.
Cuáles son las acciones
más comunes de estos padres:
1.
No aceptan ninguna
relación de pareja de sus hijos. Absolutamente todo el que se acerca tiene un
“pero”, nadie es suficientemente bueno y suelen tratar a la persona de manera
fría llegando al extremo de ser malcriados. Además de rechazar cualquier
intento de acercamiento positivo de la posible pareja e interpretarlo como
falta de respeto.
2.
Si ya tiene pareja,
suele ser desacreditada sistemáticamente frente a familiares y amigos. Incluso
son objeto de bromas pesadas, silencios incómodos e incluso ser ignorados de
eventos familiares.
3.
Trata de controlar todo
el dinero del hijo. Usualmente se apoderan del sueldo del hijo o hija y deciden
en que lo van a invertir, siempre orientado a algo de la familia o directamente
de uno de los padres. De no darlo, el hijo se enfrenta a chantajes tales como:
“Dimos todo por ti”, “ya no te importamos”, “para esos que no hicieron nada por
ti, siempre tienes”, etc.
4.
Descalifican tus logros,
otorgándose el mérito a sí mismos. Si bien es cierto que los padres colaboran a
nuestra formación y que en muchos casos ayudan a pagar la carrera
universitaria, también es cierto que la mayoría de estudiantes universitarios
se pagan sus carreras. En ambos casos los padres deben de respetar el esfuerzo del
hijo por salir adelante y permitir decidir qué quieres estudiar, valorar el
trabajo en equipo que han hecho juntos. El esfuerzo conjunto es valioso, y hace
sentir a ambas partes satisfechos.
5.
Padres que insultan a
sus hijos o hijas si no hacen lo que ellos ordenan desprestigiándolos frente a
familiares y amigos, pese a que los hijos hacen lo que pueden y dentro de las
posibilidades por agradarlos JAMÁS están contentos y exigen por ser padre o
madres. En muchas ocasiones encontramos hijos endeudados por cubrir exigencias.
Claro que cuando es una necesidad médica todos nosotros hacemos lo que sea
necesario por nuestros padres, pero no es este el caso: son personas
perfectamente sanas con exigencias fuera del rango de posibilidad económica de
los hijos.
6.
Padres o madres que
fingen enfermedades para tener a los hijos bajo control. Son aquellos que
estando en perfecto estado de salud se viven quejando de problemas físicos que
milagrosamente mejoran cuando él o la hija llegan a verlos o dejan de salir
para quedarse con ellos.
7.
Padres o madres que
crían a sus hijos dejando claro que mientras estén vivos ellos son más
importantes que sus parejas e hijos, al punto de dejar solos a estos últimos en
nombre de éstos. Los padres son importantes y al llegar a la edad adulta deben
de ser cuidados, valorados y honrados
por todo aquello que aportaron a nuestra vida, por supuesto que sí, pero con
equilibrio. Que todos podemos ser importantes desde nuestra función en la vida
del otro, no es más o menos importante son roles diferentes, y a este tipo de
padre manipulador le cuesta entender. Son personas inseguras que con tal de no
perder la atención total de sus hijos, desacreditan cualquier otra relación que
este tenga.
¿Qué hacer ante este tipo de padre-madre?
Cuesta creer que una madre o un padre pueden manipular, y al
darnos cuenta nos decepciona, nos duele, nos llena de sorpresa e incluso de
rencor, pero hay que aceptar que esto ocurre y tratar de salir de ello,
detenernos en resentimientos o tratar de hacerles ver lo que ocurre es lo peor
que podemos hacer, jamás lo aceptaran.
·
Mantén siempre claro que
estás haciendo lo mejor que puedes hacer, que ningún sobreesfuerzo es bueno.
Dejar de vivir por otros solo acumula resentimientos y rencores. Que sean
nuestros padres no es la excepción.
·
No olvidar que antes de
ser padres son personas, y tratar de ser objetivos con respecto al tipo de
persona que es nuestro padre o madre, y en algunos casos ambos.
·
Tener claro que si ya
son ancianos y están enfermos de demencia senil, Alzheimer u otra enfermedad
mental, ya no es nuestro padre o madre quien nos habla sino la enfermedad. Eso
es difícil al principio pero ayuda a cuidar nuestra autoestima y valía.
·
Vuelva constantemente a
re-conocerse. Debe constantemente evaluarse en su desempeño en otras áreas y
ver lo capaz que ha sido o está siendo en sus actividades cotidianas, compruebe
que sus decisiones son adecuadas y han sido exitosas. NO se crea lo que le
dicen, compruébelo.
·
Aprenda a reconocer el
chantaje y el victimismo para no dejarse manejar por la culpa, la vergüenza y
el remordimiento. Al principio es difícil pero cuando lo ve deja de sentirse
mala persona. Y sorprendentemente los padres empiezan a tratarlo mejor, porque
al poner límites aunque al principio empeore la situación, ellos terminan
aceptando las cosas. Mientras usted se deja manipular ellos seguirán, pararan
cuando vean que no logran su cometido.
·
Tenga claro que serán
más agresivos cuando usted ponga límites pero si se mantiene la agresividad
bajara, y usted podrá comenzar a tener su propia vida.
·
Trabajar en el auto
concepto a partir de ese descubrimiento de quienes son y cómo actúan nuestros
padres en el paso esencial para salir, la necesidad de recuperar el bienestar y
la confianza en uno mismo es un proceso que implica enfrentar nuestras falsas
creencias de uno mismo. Cuesta y muchas veces necesitamos ayuda profesional
para hacerlo, pero comenzar por decirnos ME AMO Y ME ACEPTO A PESAR DE TODO LO
QUE ME HAN DICHO es un gran comienzo.



Gracias por compartir este artículo,yo estoy pasando esa situación
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