sábado, 8 de junio de 2019

HOLA MAMÁ, HOLA PAPÁ… AHORA YA SOY UN ADULTO


El proceso de independizarse es difícil, crecer es un proceso, como tal debemos de ser conscientes que los cambios en nuestra vida son parte de ella y que lo que nos hace sufrir es la resistencia a este cambio. Muchos jóvenes se enfrentan a una realidad muy compleja cuando sus padres no aceptan que ellos ya son capaces de tomar decisiones y asumir el control de sus propias vidas. Muchas veces la resistencia al cambio viene de los padres.

Como padres se deben de aceptar los errores y aciertos de los hijos. Guiarlos, definitivamente pero ya no imponernos, ni ordenar. La resistencia a dejar libertad de decisión y acción de nuestros hijos viene de la sobreprotección que desarrollamos hacia ellos. Es tan importante y significativo entender que la sobreprotección es una forma de violencia hacia nuestra pareja y nuestros hijos.


Reconocer que se puede ser un padre y/o una madre  sobreprotectores es complicado, esa actitud se justifica con frases tales como: “estamos en una sociedad convulsa”, enlistando sus desaciertos, errores del pasado, etc. En general, se suelen volver manipuladores y chantajistas con los hijos, el punto neurálgico es convencerlos a toda costa que debe hacer lo que decidido como padre o madre que es lo correcto para la vida del hijo, en este proceso negamos las necesidades afectivas de los hijos tanto niños como adultos.



Hoy voy a centrarme en la sobreprotección-control de los hijos adultos

Nos encontramos casos de padres que colocan sobre sus hijos responsabilidades financieras de la familia y en esa área les tratan como adultos, pero en lo que es su área de relaciones afectivas o de pareja, paseos, horarios, compras, etc., deben hacer lo que sus padres dicen.
Estos padres se involucran de manera directa haciendo sentir el peso de todo lo que han hecho por él o ella en un chantaje claro y descarado pero que suele terminar haciendo sentir culpable o egoísta a los hijos.



Sí se vive en casa de los padres definitivamente hay que colaborar y contribuir tanto en las actividades domésticas como en lo financiero, pero eso no quiere decir que no puede hacer su vida y tener decisiones sobre su actividades sociales y financieras.

Cuáles son las acciones más comunes de estos padres:
1.   
        No aceptan ninguna relación de pareja de sus hijos. Absolutamente todo el que se acerca tiene un “pero”, nadie es suficientemente bueno y suelen tratar a la persona de manera fría llegando al extremo de ser malcriados. Además de rechazar cualquier intento de acercamiento positivo de la posible pareja e interpretarlo como falta de respeto.

2.      Si ya tiene pareja, suele ser desacreditada sistemáticamente frente a familiares y amigos. Incluso son objeto de bromas pesadas, silencios incómodos e incluso ser ignorados de eventos familiares.

3.      Trata de controlar todo el dinero del hijo. Usualmente se apoderan del sueldo del hijo o hija y deciden en que lo van a invertir, siempre orientado a algo de la familia o directamente de uno de los padres. De no darlo, el hijo se enfrenta a chantajes tales como: “Dimos todo por ti”, “ya no te importamos”, “para esos que no hicieron nada por ti, siempre tienes”, etc.

4.      Descalifican tus logros, otorgándose el mérito a sí mismos. Si bien es cierto que los padres colaboran a nuestra formación y que en muchos casos ayudan a pagar la carrera universitaria, también es cierto que la mayoría de estudiantes universitarios se pagan sus carreras. En ambos casos los padres deben de respetar el esfuerzo del hijo por salir adelante y permitir decidir qué quieres estudiar, valorar el trabajo en equipo que han hecho juntos. El esfuerzo conjunto es valioso, y hace sentir a ambas partes satisfechos.

5.      Padres que insultan a sus hijos o hijas si no hacen lo que ellos ordenan desprestigiándolos frente a familiares y amigos, pese a que los hijos hacen lo que pueden y dentro de las posibilidades por agradarlos JAMÁS están contentos y exigen por ser padre o madres. En muchas ocasiones encontramos hijos endeudados por cubrir exigencias. Claro que cuando es una necesidad médica todos nosotros hacemos lo que sea necesario por nuestros padres, pero no es este el caso: son personas perfectamente sanas con exigencias fuera del rango de posibilidad económica de los hijos.

6.      Padres o madres que fingen enfermedades para tener a los hijos bajo control. Son aquellos que estando en perfecto estado de salud se viven quejando de problemas físicos que milagrosamente mejoran cuando él o la hija llegan a verlos o dejan de salir para quedarse con ellos.

7.      Padres o madres que crían a sus hijos dejando claro que mientras estén vivos ellos son más importantes que sus parejas e hijos, al punto de dejar solos a estos últimos en nombre de éstos. Los padres son importantes y al llegar a la edad adulta deben de ser cuidados, valorados y  honrados por todo aquello que aportaron a nuestra vida, por supuesto que sí, pero con equilibrio. Que todos podemos ser importantes desde nuestra función en la vida del otro, no es más o menos importante son roles diferentes, y a este tipo de padre manipulador le cuesta entender. Son personas inseguras que con tal de no perder la atención total de sus hijos, desacreditan cualquier otra relación que este tenga.

¿Qué hacer ante este tipo de padre-madre?

Cuesta creer que una madre o un padre pueden manipular, y al darnos cuenta nos decepciona, nos duele, nos llena de sorpresa e incluso de rencor, pero hay que aceptar que esto ocurre y tratar de salir de ello, detenernos en resentimientos o tratar de hacerles ver lo que ocurre es lo peor que podemos hacer, jamás lo aceptaran.

·         Mantén siempre claro que estás haciendo lo mejor que puedes hacer, que ningún sobreesfuerzo es bueno. Dejar de vivir por otros solo acumula resentimientos y rencores. Que sean nuestros padres no es la excepción.

·         No olvidar que antes de ser padres son personas, y tratar de ser objetivos con respecto al tipo de persona que es nuestro padre o madre, y en algunos casos ambos.

·         Tener claro que si ya son ancianos y están enfermos de demencia senil, Alzheimer u otra enfermedad mental, ya no es nuestro padre o madre quien nos habla sino la enfermedad. Eso es difícil al principio pero ayuda a cuidar nuestra autoestima y valía. 

·         Vuelva constantemente a re-conocerse. Debe constantemente evaluarse en su desempeño en otras áreas y ver lo capaz que ha sido o está siendo en sus actividades cotidianas, compruebe que sus decisiones son adecuadas y han sido exitosas. NO se crea lo que le dicen, compruébelo.

·         Aprenda a reconocer el chantaje y el victimismo para no dejarse manejar por la culpa, la vergüenza y el remordimiento. Al principio es difícil pero cuando lo ve deja de sentirse mala persona. Y sorprendentemente los padres empiezan a tratarlo mejor, porque al poner límites aunque al principio empeore la situación, ellos terminan aceptando las cosas. Mientras usted se deja manipular ellos seguirán, pararan cuando vean que no logran su cometido.

·         Tenga claro que serán más agresivos cuando usted ponga límites pero si se mantiene la agresividad bajara, y usted podrá comenzar a tener su propia vida.

·         Trabajar en el auto concepto a partir de ese descubrimiento de quienes son y cómo actúan nuestros padres en el paso esencial para salir, la necesidad de recuperar el bienestar y la confianza en uno mismo es un proceso que implica enfrentar nuestras falsas creencias de uno mismo. Cuesta y muchas veces necesitamos ayuda profesional para hacerlo, pero comenzar por decirnos ME AMO Y ME ACEPTO A PESAR DE TODO LO QUE ME HAN DICHO es un gran comienzo.

1 comentario: