domingo, 19 de agosto de 2018

QUIERO Y NO QUIERO QUE TE VAYAS



Todos nos hemos sentido así alguna vez con alguien, pasamos por esa etapa donde no sabemos si irnos es lo mejor, pero aun sentimos mucho y eso nos impide pensar. Hay decisiones que tomar, pero las posponemos, dejamos pasar el tiempo y postergamos, dolorosamente postergamos.

Hay que decidir ¿seguir o soltar?, y de ser sí la respuesta ¿cuándo?, ¿cómo? Esas preguntas nos rebotan en la cabeza todo el día e  incluso nos causan desvelos, y de repente cuando creemos que ya decidimos aparece nuevamente la duda de si seguir o no.




Me encanta esa frase y definitivamente hay que hacerlo cuando son dos ganas, dos decisiones, dos dispuestos a la lucha. Énfasis cuando hay dos, cuando aún hay amor y se reconocen ambos es sus respectivas responsabilidades para asumir nuevamente la construcción de una relación funcional para ambos. Decidir sanar una relación siempre es de dos, uno solo no puede con la carga.

Soltar cuando el otro ya no está es un proceso de duelo que nos cuesta aceptar, usualmente hay una frase de promesas y ofertas pero muchas veces eso ya no es suficiente para seguir, perdimos la fe, la confianza y el deseo de estar ahí.



La frase es dolorosamente cierta, muchos quieren regresar y ya pasó su tiempo, la magia se perdió, ya no causa el mismo impacto e incluso puede ser incómodo para alguno de los dos. Querer regresar cuando el otro ya no está dispuesto es generarse uno mismo más dolor e incluso podemos llegar hasta a vivir rechazos muy intensos, rogar ya no tiene sentido y sobretodo caemos en el riesgo de volvernos acosadores del otro, entre otras cosas. Al final sino ponemos limites a nuestros comportamientos nos volvemos una caricatura de nosotros mismos faltándonos el respeto e incluso frente al otro quedamos cada vez peor, muchas veces he escuchado la voz de horror al decir “mi ex parece el meme de la novia psicópata, siguiéndome aun”, y más de una vez me ha tocado llevar a la reflexión a alguien que se está comportando así, en ambos casos eso produce más rechazo y decepción, es la lápida de la relación.


Quedarme, sí. Reitero que vale el esfuerzo si somos dos dispuestos, pero si solo es un es hora de soltar y la frase siguiente lo explica exactamente…

Dejamos ir nuestros sueños y proyectos con esa persona, nos duele que no sea como lo planeamos. Dejar ir esa parte que ya no es nuestra pero que nos negamos a aceptar que se va o se fue, que creo necesitar para vivir feliz y bien. No es así, no necesitamos a nadie para ser feliz, necesitamos ser felices y compartir eso con alguien.

Si realmente es con nosotros no tenemos ningún motivo para suplicar y rogarla, para tratar de cambiar para hacer de nosotros el ser perfecto para él o ella; la persona que nos ama no nos quiere cambiar, si nosotros queremos hacer cambios es por decisión propia pero no como condición para una relación.

El amor no puede imponerse y tampoco debemos imponernos quedarnos cuando ya no hay nada que hacer, que se queden con nosotros por lastima o chantaje no nos hace felices, contrariamente nos hunde en la inseguridad, la desesperación y la sensación de pérdida constante lo que nos vuelve aún más asfixiantes con nuestras parejas.

Irme o quedarme es cuestión de amor propio, no de odio al otro o que nunca lo ame, a veces nos vamos exactamente porque lo amamos tanto que hoy que no funciona no queremos llevarnos un mal recuerdo o terminar casi odiando al otro. Sí, eso dije, amor propio (leyó bien), tengo que amarme tanto para darme a valer y no quedarme en una relación agotada y sin futuro solamente por lastima o por culpa, y mucho menos por el que dirán. 

Al final, si me quedo el otro sentirá que lo maltrato por mi indiferencia o porque ya no siente que lo hago porque me nace sino por obligación las conversaciones se volverán agobiantes y muchas veces retirare mi mano porque su contacto me incomoda, porque sin querer me alejare y cada vez será menos la risa  y el compartir… alguien que amé no merece eso, pero yo tampoco me merezco eso.



1 comentario:

  1. A mi me cuesta trabajo entender que el daño que hice me hace verme siempre mal y eso me tiene cansado, no puedo cometer el mas minimo error porque soy juzgado como lo mas malo que existe y siento que la vara con la que me miden es muy injusta, pero la pregunta es como lidiar con esto y como evitar cometer esos minimos errores para que no me culpen tan duramente, si bien es cierto yo hice mucho daño pero doy la cara, estoy luchando por recuperarla no he desistido de esa idea pero tambien siento que debo soltarla por el mismo amor que le tengo. me puede decir que hacer.

    ResponderEliminar