lunes, 11 de junio de 2018

AMAR CON LA RISA Y CON EL LLANTO


Todo comenzó por la pregunta ¿hacer reír a nuestra pareja nos hace ganar puntos? o bien ¿para conquistar a alguien hay que hacerlo reír? La respuesta definitivamente es relativa, no hay que abusar del humor y no todo es humor en la química del amor.

Partamos de la idea básica que el humor compartido es una característica de las parejas funcionales. Entiéndase humor como aquellas formas de compartir que nos hacen sonreír y sentirnos bien, cómodos y capaces de reír tanto mental como físicamente. Algunos comparten el humor negro, otros la picardía, algunos otros el gusto por los memes, otros por los chistes científicos, etc. Cada uno de nosotros se ríe de lo que quiere.



No es agradable la risa por todo, la bayuncada constante y el ser incapaz de llevar una conversación formalmente. El buen humor sabe dónde, cuándo y con quién, no es llevar a nuestra pareja al límite porque todo lo queremos solucionar con un chiste o pretendemos cambiarle el humor con una broma.  Es sintonizarnos de tal manera que sea grata nuestra interacción, es aquella complicidad con que nos entendemos con una mirada en una conversación grupal y solamente nosotros entendemos el chiste.

La risa es una vía de comunicación pero no debe ser la única. Aprender a conocer el humor de nuestra pareja es parte importante de construir una relación de pareja. La sintonía en el humor nos permite establecer un ambiente propicio para la comunicación y el mutuo entendimiento. Es un elemento clave en la construcción del puente de la intimidad emocional, es aquella mágica conexión que nos hace sentirnos comprendidos y aceptados.

Reír es relajante y definitivamente nos hace sentirnos cómodos, pero hay que tener claro que hay  humor privado, exclusivo de dos y para dos, y un humor compartido entre dos con el resto de la humanidad. Hay chistes privados, bromas que en la intimidad son definitivamente agradables pero fuera de ella pueden ser agresivas o inadecuadas. El límite del respeto es y será siempre que él/ella se sienta cómodo, no agredido; jamás usar al otro de base para hacernos los graciosos o permitir que a partir de nuestro comentario se vuelva el blanco de chistes de otros o de comentarios inadecuados.

La risa nos une, pero es aún más maravilloso que nos una el apoyo en el dolor, los problemas o el estrés. No es que el otro debe asumir y resolver nuestra vida, para nada. Contrariamente, cuando amamos sanamente, no queremos que el otro nos solucione la vida, no es su responsabilidad, no es de su competencia, lo que queremos es que este ahí para apoyarnos en el proceso de enfrentar la adversidad, pasar por el duelo o bien comprender nuestro estrés.

Definitivamente el amor es compañía, es aceptación y comprensión… es saber que podamos contar con el otro en los momentos de risa y del llanto. Es comprender que no es obligación hacernos reír ni evitarnos el llanto o el estrés, pero si es parte de su compromiso hacia la relación hacernos compañía, estar ahí: en la medida que sus propias responsabilidades y vida se lo permitan en presencia física, pero hoy hay tantas formas de estar virtualmente, que no es excusa, tampoco es que este 24/7 pero sí que su presencia se perciba.

Recuerde que tenemos pareja para estar tranquilos y en paz, para sentirnos aceptados y acompañados, para compartir los momentos de la vida y que sea nuestro socio en la aventura de la vida entre otras cosas. Si usted no tiene eso en su relación es hora de pensar en buscar soluciones juntos para construir una relación que a ambos les haga felices aunque no esté exenta de problemas.



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