miércoles, 9 de mayo de 2018

TÓXICOS ENTRE NOSOTROS


Tenemos la idea que las personas y relaciones tóxicas son obvias porque nos agreden constantemente, nos sentimos enojados o molestos de manera casi permanente y nos dan deseos literalmente de salir corriendo de ahí, pero no es siempre así.

Muchas veces las relaciones tóxicas no son percibidas por nosotros como negativas y un sin número de veces somos los tóxicos sin darnos cuenta que estamos actuando así. Reconocer nuestra toxicidad es el paso inicial para dejar esa forma de relacionarnos que daña las relaciones no solamente en el trabajo sino en nuestra familia y amigos.


¿Cuándo somos tóxicos?  

Hay que separar los momentos y las personas con las que desarrollamos estas formas de actuar, porque no lo somos con todos. A veces es solamente en el trabajo, otras solo con la pareja, con los padres o los hijos. Son exactamente es las situaciones donde sentimos la necesidad de asumir el control donde nuestra toxicidad se activa.

Definitivamente todos somos tóxicos en algún momento, pero hay que separar de manera clara el enojo y el descontrol cuando estamos enojados y estallamos en un ataque de indignación e injusticia a cuando nuestro estallido corresponde a la frustración por un capricho y un deseo. Cuando es lo primero nuestras palabras aunque fuertes e incluso contundentes no tienen como finalidad herir u ofender a otro sino expresar nuestra inconformidad; en el segundo caso nuestro fin es herir, ofender y lastimar, damos golpe por golpe, no es justicia es venganza.

El típico tóxico es aquel que busca constantemente obtener el control a través de diversas estrategias que van desde la manipulación del entorno a través de chambres e intrigas, el que vive encontrando defectos para minimizar los logros de los demás, el que critica porque no se hacen las cosas de la mejor manera (que es obviamente la que él piensa), el que todo lo ofende pero él vive ofendiendo a los otros, el que chiste tras chiste falta el respeto e incluso denigra al otro, el que nunca ve nada bueno y siempre le encuentra un pero a todo, el jefe que descalifica tus ideas y trabajos pero cuando lo escuchas proponer algo es exactamente tu idea,  etc.

El problema de este tipo de persona es que cuando las enfrentamos a lo que hacen suelen sentirse juzgados o atacados volviéndose aún más tóxicos, por lo que la mayoría de las personas evitan enfrentarlos.  Atacan a través de otros e incluso en el trabajo o la escuela llega a provocar ataques hacia alguien o que lo aíslen, siendo doloroso para quien lo vive.

Los tipos de personas tóxicas más ocultos

La mamá o el papá tóxico: Encubierto en la idea de “cuidar de ti” viven fiscalizando la vida de sus hijos e invadiendo sus espacios personales. Son aquellos que buscan los teléfonos de las personas que salen con sus hijos para llamar no una sino en varias ocasiones para “estar tranquilo/a”, están extremadamente pendiente del tiempo que tardan los hijos en llegar del trabajo a la casa o universidad sin considerar las condiciones del tráfico o el transporte, los que faltan al respeto haciendo comentarios negativos frente a parientes o amigos de intimidades de sus hijos o bien, hacen constante comparación negativa con su propia vida o la de otras personas.

Generalmente los padres/madres tóxicas suelen ser personas muy ansiosas e inseguras, con un historial de abandono o maltrato. Consideran que cuidar de sus hijos de esa manera es parte de su deber como padres. Es importante ponerles límites pero de manera tal que tengan claro que se les ama pero deben de confiar en la formación y preparación que brindaron en la niñez y adolescencia.

La victima de la vida: Es aquel que siempre encuentra a los demás culpables de lo que él/ella está pasando y sufriendo, se niega a responsabilizarse de sus acciones y sobretodo no ve que su actitud es agresiva incluso con todos aquellos que buscan ayudarles porque si no estás de su lado eres su enemigo, eres cruel y no lo quieres.


Son aquellas personas que en su dolor atacan a todos cuando se encuentran en su camino. Faltan al respeto, estallan y se indignan cuando se les trata de hacer entrar en razón y se busca conciliar situaciones tratando de que sean justos, para ellos la justicia solamente puede estar de su lado.

Buscan venganza y que se les libere con ella la carga de resentimiento e incluso odio que suelen cargar cada vez que no obtienen lo que se supone la vida les debe. Para ellos todos debemos comprenderlos y apoyarlos sin cuestionamiento con base al dolor sufrido, a las personas actuales en su vida es toca pagar los platos rotos de otros en el pasado, su perspectiva esta segada por el dolor y el sufrimiento de algo que no superan ni perdonan.

Este tipo de tóxico nos hace en un principio querer ayudarlo y apoyarlo sin condiciones porque lo vemos sufrir pero posteriormente nos agota y comenzamos a querer huir, y al hacerlo para ellos reforzamos la crueldad de las personas hacia ellos.

Con ellos lo mejor es mantenerse objetivos, hacerles ver que entendemos su dolor pero no permitirnos verlos como victimas sino hacer énfasis en que ellos pueden asumir los cambios y modificar su situación.

Al final todos nosotros somos capaces de cambiar la situación actual de nuestra vida pero requiere mucho valor hacerlo y muchos se conforman con solamente intentarlo… Aprenda, las cosas no se intentan, se hacen








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