lunes, 26 de marzo de 2018

LA VIDA DA MUCHAS OPORTUNIDADES... YO NO ME LLAMO VIDA






Definitivamente es una maravillosa frase para comenzar a hablar sobre dignidad,  auto respeto, valoración, etc. entre otras muchas palabras que definen el amor que uno debe sentir hacia sí mismo.

El amor implica aceptación, crecimiento mutuo, apoyo, perdón, tolerancia y mucho más, pero ¿Cuál es el límite? ¿Cuántas oportunidades? ¿Cuánto puedo soportar y seguir amándote y valorándote? ¿Cuántas oportunidades voy a darte sin perder mi auto respeto y mi dignidad?

Lo más complicado cuando estamos en una relación es poner límites y dejar claramente establecido, sobre todo para nosotros mismos, las cosas no negociables, aquellas acciones o actitudes que no vamos a aceptar bajo ningún concepto como parte de nuestra vida de pareja.

El amor saludable y funcional tiene límites claros. Algunos son claramente expresados y otros son parte de nuestra experiencia de vida y no los tenemos tan claros, pero los podemos leer en los temores e inseguridades que sentimos. No todos tenemos los mismos límites pero todos debemos de compartir algunos puntos.

En primer lugar, no puedo amarte a ti más que a mí. En el momento en que dejo de ser mi prioridad y comienzas a ser tú, mi visión de la vida cambia. Necesito tener control sobre ti y la seguridad que estás ahí, y si no estás al acceso me causa temor, frustración e incluso me pongo de mal humor. Comienzan los celos injustificados y la actitud de posesión. Te amo, te quiero conmigo, pero no me perteneces, has decidido estar conmigo. Maravillosa seguridad nacida de que sé que soy una decisión que apoya tus sentimientos hacia mí.

Segundo, si debo dejar de ser quien soy para estar contigo, a quien amas definitivamente no es a mí. Probablemente este sea uno de los más difíciles de mantener y de los más conflictivos. En nombre del amor nos suelen pedir mejorar en una u otra cosa. Está bien desarrollarnos y ser mejor personas pero nuestra esencia debe siempre mantenerse. El límite de aceptarme y amarme es esencial incluso para que el otro siga enamorado.

Tercero, si paso más tiempo ansioso, inseguro o tratando de mantenerte conmigo que sintiéndome feliz, pleno y en paz definitivamente esa relación no es para mí. Una relación debe brindar un lugar donde me sienta seguro y reposado, no está exenta de problemas pero no debe vivirse como una prisión, o un momento donde “debo” presentar un informe de acciones y contactos. Disfrutar de estar contigo pero también teniendo la plena seguridad de que por lejos que estés todo está bien para ambos. El “se va a enojar”, “si hablo con mis compañeros me va a traer problemas”, etc. No es vida para ninguno de los dos.

Cuarto, tengo otros espacios y personas en mi vida. Te amo, me encanta estar contigo pero tengo también familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. con quienes también me gusta compartir. Una relación es una parte muy importante de nuestra vida pero NO PUEDE SER TODA NUESTRA VIDA. El que el otro tenga sus espacios y tiempo con los demás no significa que nos quiera menos o seamos menos importantes, implica solamente que es un ser humano como todos socialmente funcional.

El problema aquí es más complejo, parte de la premisa “yo sacrifico todo por ti, porque no puedes hacer tú lo mismo”. No es que seamos realmente tan sacrificados, es porque desde esa posición podemos exigir al otro. Es una actitud de aparente sumisión pero realmente es una manipulación de doble filo. Me encierro y te encierro… yo tu vida y tú eres la mía, es meter en prisión al amor, y la libertad es básica para que el amor crezca y se fortalezca.

Quinto, Agradezco que quieras aportar a mi vida pero no tienes que tomar decisiones por mí. Por mucho que me ames, debes respetar mi espacio y decisiones. Las constantes correcciones sobre lo que hago, las criticas permanentes a como hago las cosas, etc. Terminan poco a poco con la relación, nadie se siente amado, valorado y admirado por alguien  quien constantemente nos vive viendo lo negativo, o más bien lo que considera negativo. Siempre hay una forma de hacerlo mejor que obviamente no es la nuestra… eso lastima y aleja.

Partiendo de estos límites básicos, ¿Cuántas oportunidades? Una, las oportunidades se ganan a partir de sembrar confianza y tener claro que el otro tiene límites. Si no veo que lo que hago te molesta o te lastima, si creo que eres mi incondicional no te respetare, no valorare lo que haces, puedo hacer lo que quiera y siempre estarás ahí. Se escucha hasta romántico pero a la persona incondicional se le deja de amar, de cuidar, de valorar… por retenerte pasa exactamente lo contrario.

Suele ser común que nos sintamos culpables por no haber dado una oportunidad más pero aunque duela es lo mejor. El amor tiene límites y cuando nos amamos a nosotros mismos siempre regresa a nosotros en una mejor persona que nos brinda una mejor relación cuando estamos listos para ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario