Decirlo es tan fácil y muchas veces lo expresamos sin
dimensionar su sentido. El amor es el sentimiento más complejo y al mismo
tiempo el más sencillo, lo confundimos con tantas cosas y sobretodo le
imponemos acciones que no le pertenecen.
El amor no son palabras, aunque muchas veces necesitamos
escuchar lo que significamos para alguien, son acciones cotidianas orientadas a
una construcción lenta pero constante de una relación.
El amor es… y cada quien termina la frase según sus
expectativas, por eso es tan fácil sufrir en nombre de él. El amor al otro
comienza con un me amo, sentirme digno de ser amado y valioso como persona nos
permite pararnos desde la seguridad de saberme un ser completo. Desde esa
perspectiva amar al otro no es un acto basado en “me completas” sino en “sumas
en mi vida y contribuyes a mi felicidad”. No te exijo, no te impongo que llenes
vacíos y necesidades de mi pasado que
nadie puede llenar, no te pido salvación porque me puedo salvar solo/sola. Te
amo y quiero que seas parte de mi vida, pero no eres mi vida.
No es este el significado que tiene el amor para la gran
mayoría de nosotros, generalmente, es su opuesto. Eres mi media mitad, mi
complemento, la parte que me falta y un largo etcétera lleno de expectativas
que difícilmente una persona puede completar.
Definitivamente la vida de pareja es hermosa y tiene, como
todo, sus altos y sus bajos. La clave es trabajar en aquellos elementos que nos
fortalecen y nos ayudan a manejar los bajos, como todo en la vida hay que practicar
mejoras constantes y sobretodo debemos aprender a compartir y perdonar.
Las parejas funcionales comparten, no es el hecho de pasar
tiempo juntos, es más complejo: es hacerte parte de mi cotidianidad respetando
tu espacio y tú tiempo. No es invadir espacios es que el otro abra su mundo y
comparta, pero debe guardar un espacio para sus otras dimensiones: amigos,
familia, trabajo, etc. Es hacer un encuentro, construir paralelas que pueden
converger y divergir pero mantienen su paralelismo frente a la vida. Amar no es
vivir por y para el otro, es vivir para mí y compartir contigo y que tú lo
hagas conmigo.
Decir te amo incluye grandes dosis de respeto y valoración por
uno mismo, el otro y la relación. No basta decir respeto y valoro a mi pareja,
si no hay respeto por uno mismo, cuando nos desvalorizamos nos volvemos
inseguros y posesivos, nuestro amor se vuelve ansioso y lleno de temores; en
ese proceso nos transformamos en alguien de quien el otro no se enamoró, y el
amor empieza a desgastarse por la desilusión y muchas veces el dolor de que no confían
en nosotros. Cuidar de mi es cuidar de ti… y como cuesta entender eso.
Cuidar la relación implica ese trabajo cotidiano de construcción,
evaluación realista de los obstáculos y dificultades con la firme creencia que
las cosas se pueden arreglar siendo respetuoso, conociendo nuestros límites y
los de nuestra pareja. Aceptando que las
relaciones no son “color de rosa” o “todo es perfecto”, consciente de los altos
y bajos decidimos construir a partir de nuestros sentimientos, pero claros que
es trabajo de dos, aquí aplica perfectamente el dicho “una golondrina no hace
verano”.
Ame y ame profundamente, disfrute del sentimiento más
maravilloso y saludable del universo, pero tenga claro que es su
responsabilidad y su trabajo cuidar de que este permanezca en su corazón y en
el de su pareja.

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